miércoles, 13 de marzo de 2013

Stop the show

Hay que saber cuando parar.. Llega un momento en el cual escapar ya no es una opcion valida, de repente descubrís que es hora de aceptar los cambios en uno mismo y los que nos rodean.
No se puede ir por la vida a loco como a los quince con el cartel en la frente del "no hay tal crisis" y menos aquel "me llevo el mundo por delante... Yo puedo con todo"
Es verdad que la sabiduría llega cuando es tarde, una vez que ya nos aplasto la realidad y por mas que quisimos evitarlo y seguir siendo adolescente por siempre, tiene un final esa pelea absurda con los años nos guste o no... ya no somos los mismos que eramos y no somos los mismos que vamos a ser. Que sentido tiene esquivar la realidad y escondernos de nosotros mismos? Solo lleva a la autodestrucción  cuando es normal avanzar, dejar que las cosas pasen y por fin aceptar que todo tiene un principio y un final...
Solo aceptando la realidad se puede disfrutar de los cambios y entender que crecer es inevitable.
Por que resistirse a ser uno mismo y probar la vida desde otro punto de vista? Es inevitable y poco saludable.
Carpe Diem!

jueves, 27 de diciembre de 2012

Los fuegos de la envidia



A veces siento algo que no puedo reconocer ni ante mí misma. A veces veo el amor que se tienen algunas personas y siento algo muy raro en el estómago. Es una mezcla de tristeza y de bronca. Algo horrible nace en mí, como si no soportara ver la felicidad ajena.

Es como una angustia. Una nostalgia por algo que tuve y ya no tengo, pero no sé qué es.

Cada vez que veo que alguien tiene eso que yo no tengo se me enciende un fuego, algo espantoso que odio sentir. Me niego a reconocerlo pero creo que ese fuego que siento es envidia.



Hay dos motores que mueven a la humanidad, uno es el deseo y el otro la envidia, o sea desear lo que sea el otro. Todos tenemos deseos, son el motor de nuestra vida. No es malo tener deseos, pero cuando no alcanzamos lo que deseamos y lo alcanza otro ahí nace la envidia. Nadie desea lo que nadie desea. Un cuarto lleno de juguetes, dos niños, uno agarra un juguete y el otro por supuesto quiere el mismo juguete. Está en la naturaleza. ‘Que suerte, que guacho, que tarro…”. Si, tarro, cosas que le decimos al otro cuando creemos que tuvo suerte, pequeñas expresiones simpáticas teñidas con unas gotitas de envidia, nada grave. ‘Envidio el vestido que tiene mi amiga, pero bueno, yo voy a tener otro también’. Hay otra envidia que es mucho más peligrosa: la envida del ser.

La envidia del ser es algo tan profundo, tan profundo que a veces no lo podemos ver. Ya no envidio lo que tiene el otro, envidio lo que es el otro.

Los fuegos de la envidia tienen poderes casi sobrenaturales. Son fuegos que pueden arrasar con todo, pero que pueden encender un motor. Un recordatorio de que algo no estamos haciendo para cumplir nuestro propio deseo. Hay que luchar por nuestro deseo, no darse por vencido nunca. No existe fuerza más poderosa que el deseo, es indestructible. Nuestro deseo es el único capaz de apagar el fuego de la envidia.



Un envidioso envidia algo que puede conseguir, pero un resentido sabe que jamás va a conseguir eso que envidia.´Sentir que no pudimos ni podemos lograr eso que queremos genera vergüenza y dolor, un dolor que te va matando.

Sentir envidia es creer que uno tiene un derecho, que la vida nos debe algo y que es injusto que se nos niegue. Pero la vida no nos debe nada, tenemos lo que queremos y lo que podemos. Y por todo lo que nos falta hay que luchar. Ahí la envidia se convierte en deseo, y el deseo en motor.


domingo, 30 de septiembre de 2012

Lo que Deba Ser, Sera...


El destino es como un ejercito de hormigas laboriosas, miles de hormiguitas haciendo su parte del trabajo, uno cree que controla su vida, pero el destino lentamente se va configurando.
Una serie de circunstancias, decisiones y casualidades van construyendo el destino ,cabos sueltos, detalles ínfimos, imprevistos.El destino es un gran chéff que mezcla los ingredientes preparando el plato que tiene para nosotros.
Es una maquinaria precisa y minuciosa que va reuniendo todas las piesas, dormimos, amamos, trabajamos o cantamos ajenos a lo que el destino escribió para nosotros.
Quien escribe el destino?, nosotros?, alguien?, un dios?, varios?, nadie?, todo es azaroso , nos sentimos artífices, alquimistas, nos creemos dioses, poderosos invencibles y solo somos marionetas del destino.
En el lugar menos pensado, de una manera imposible de imaginar, todo se va armando, avanzamos inocentemente mientras la trama se va entrelazando.
De forma misteriosa, mecanismo de relojería, así opera el destino, aunque corramos en la dirección contraria, no se puede escapar, porque no somos nosotros los que vamos hacia el destino, si no este que viene a buscarnos tarde o temprano.
El destino es como un señor muy viejo y sabio, es un profesional de todas las profesiones, el destino aveces es guionista, pudre y entrelaza la trama con pericia.
Así escribe el destino, dando giros en la historia permanentemente, el destino también es ingeniero, hace grandes construcciones, joyas de la ingeniería.
Con paciencia milenaria construye castillos inmensos. Cuida cada detalle, encaja las piezas con precisión.
Pero el destino construye sus castillos con cartas de mesa, una mala movida, una sola carta que se saque y el castillo colapsa.
El destino también es estratega, mueve las fichas, despliega sus tropas en el campo de batalla y sabe como dar su golpe certero, el destino también es un superhéroe.
Con una simple piedrita verde puede debilitar a superman, lo único que puede cambiar al destino son la acciones humanas, las acciones y decisiones acertadas podrán cambiar al destino, o ir finalmente a su encuentro, pero en definitiva lo que deba ser, sera.

jueves, 6 de septiembre de 2012

“¿Dónde hay un hombre que haya olvidado las palabras?” [Chuang-Tzu.]





La escritura es un sistema gráfico de representación de una lengua, por medio de signos trazados o grabados sobre un soporte plano. Como medio de representación, la escritura se diferencia de los pictogramas en que es una codificación sistemática que no permite registrar con toda precisión el lenguaje hablado por medio de signos visuales regularmente dispuestos. Además los pictogramas no tienen generalmente una estructura secuencial lineal, como sí tienen el habla o la escritura.

“El propósito de las palabras es transmitir ideas. Cuando las ideas se han comprendido, las palabras se olvidan. ¿Donde hay un hombre que haya olvidado las palabras? Con él me gustaría hablar.”

Es difícil olvidarse de las palabras, porque estas se graban en la mente de tal manera no hay posibilidad de olvidarlas. Utilizar palabras es jugar con fuego, porque las palabras son tan importantes que lo que con­tienen pierde su significado. El símbolo se vuelve tan importan­te que el contenido se pierde completamente; lo externo te hipnotiza y te olvidas del centro. Por esto mismo creo que es de sabios cuando uno dice que prefiere ser esclavo de sus silencios, antes que ser esclavo de sus palabras… porque este esos silencios solo quedan en la mente, pero las palabras te persiguen a donde uno vaya.

Seria tan fácil olvidar, resetear la mente, la vida. "Bendito sea el que olvida, porque a él pertenece el paraíso." El que logre olvidar tiene la oportunidad de volver a comenzar, de volver a nacer. "Bienaventurados sean los olvidadizos ya que vuelven a tropezar con la misma piedra." El que olvida, no solo olvida lo malo, lo bueno también, por eso mismo vuelve a cometer errores.

El lenguaje hablado por medio de signos visuales es mucho mas contundente a veces, por mas relativo que sea. Una imagen vale más que mil palabras, dicen, y creo que es verdad. Porque una imagen, se vuelve un recuerdo, y queramos o no, esa imagen habla, cuenta algo. Una persona cuando compra una revista, suele ser por la tapa, o un libro por el titulo, que al fin y al cabo son imágenes graficas transmitiendo algo al inconsciente del sujeto que la compra. Por esto mismo, no creo que exista persona que pueda olvidar las palabras o las ideas que dejan, los mensajes transmitidos por el medio que sea, en algún lugar de nuestra psiquis queda.

La psiquis permite al organismo orientarse en el mundo sea por:
Reflejos cognitivos. -> sensaciones, percepciones, pensamiento.
Reflejos afectivos. -> emociones, sentimientos.

Por lo cual y para concluir, no existe el sujeto que haya realmente olvidado las palabras, y si fuese así, algo siempre queda de ellas mismas. Sea cual sea el medio por el cual fue transferida aquellas ideas que hicieron que alguien invente una tapa de revista, una frase, un objeto, una publicidad, un grafico, etc.

Solo es una siempre transformación, cuando la idea llega a ser comprendida, la palabra en si misma puede desvanecerse, pero ¿realmente se desvanece? O ¿solo se transforma?

Pienso realmente que cambia la percepción de la misma, que se transforma el modo de ver y entender algunas palabras. La mente humana siempre oculta cosas, como si las borrara de sus recuerdos, aunque estas son muy pocas. Por eso mismo reitero que no se olvida, se transforma de alguna u otra manera. Logra llegar a donde pueda a través de la forma que se le permita. Quizás un día te levantes y no te acuerdes como se llama un “termo” pero lo ves y sabes que es un termo, aunque no recuerdes el nombre que le fue asignado al objeto mismo.

El diseñador se aprovecha del desvanecimiento de las palabras para transformarlas en ideas y así mismo poder transmitirlas de una manera que haga que esta misma permanezca, y no que muera en un simple pensamiento o dialogo casual. No hay nada mas divertido que jugar creativamente a reinventar las cosas, y poder verlas de otra perspectiva más creativa.








Fuentes:

Ars Heurística - Horacio Wainhaus

Citas Celebres - Friedrich Wilhelm Nietzsche

El bote vacío - Osho

viernes, 3 de agosto de 2012

La risa franca





Solamente vamos a hablar de la risa, es una gran terapia la risa, pero solo vamos a hablar de una risa, la risa franca. Está comprobado científicamente que la risa tiene poderes curativos, puede generar cambios químicos en el organismo, aumenta el sistema inmunológico, se pone en actividad el sistema central y periférico y empieza a activar algunas zonas en el cerebro que están dormidas. Está comprobado que la risa franca, la carcajada, tiene la capacidad de recuperar la salud de nuestros enfermos, puede llegar a curar, libera tensiones, nos relaja, ayuda a expresarnos mejor.
Una sonrisa a tiempo desdramatiza la vida, nos hacemos grandes y perdemos la capacidad de reír, reímos menos y eso nos aleja de los demás, pero si alguien nos sonríe y le devolvemos la sonrisa, esa risa ya nos acerca a algo mal. Los chicos, por ejemplo, se ríen 300 veces al día, en cambio los adultos, como mucho, se ríen 15 veces al día.
El tema es reírse con los otros, no de los otros, la risa burlona saca lo peor de todos. Está comprobado que las personas que se han reído juntas, se sienten mucho más cerca. No necesitamos de algo gracioso para reírnos, la risa franca es contagiosa, no hay que olvidarse de reír, hay que recordar esa risa franca natural como la de los niños. Es risa, nos puede salvar…

sábado, 21 de julio de 2012

no hay tal crisis

Una dice no hay tal crisis mientras tira un par de platos al piso; una dice que no hay tal crisis y se ríe con su mejor cara de bólida; una dice no hay tal crisis y saca un turno en la peluquería; no hay tal crisis y te pones kilos de tapa ojeras; una vez que aceptas que la crisis es tal crisis, estas preparado ya podes negar la crisis; una dice no hay tal crisis y rompe lo que tiene a mano; una dice no hay tal crisis y hace step como loca; una pone su mejor cara de bólida y dice no hay tal crisis, pero tarde o temprano llega el día donde la crisis tiene la evidencia de una estría, ahí no queda otra, hay que aceptarla… hay que hacer, lo que hay que hacer.
Se puede negar la crisis un día, un mes, un año, pero llega ese día en que la crisis te explota en la cara, atravesar la crisis es como pasar el pelo por agua oxigenada, te aclara el problema de raíz; llega la crisis, uno cree que es el final, que se termina todo, pero en realidad ahí empieza todo; atravesar una crisis es como pasar por un buen cirujano plástico, sos la misma pero distinta, dan miedo las crisis....
Uno le teme a lo desconocido, casi como un mal peluquero; en chino, en japonés, en coreano, en tailandés, bueno, en algún idioma oriental, crisis significa oportunidad.
Las crisis son como los años, te sorprenden y no te queda otra, hay que decidirse a llevarlos; las crisis es un viaje de ida, pero también puede ser un viaje de vuelta.

Lo que no decimos no muere, nos mata.




¿A dónde va lo que querés hacer y no hacés? ¿A dónde va lo que querés decir y no decís? ¿A dónde va lo que no te permitís sentir?
Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta.
Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en destiempo. Lo que no decimos se transforma en error. Lo que no decimos se transforma en debe, en deuda, en asignatura pendiente.
Las palabras que no decimos se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración. Lo que no decimos no muere, nos mata.
Lo que no decimos se transforma en trauma, en veneno que mata el alma. Lo que no decís te encierra en el pasado.
Lo que no decimos se transforma en herida abierta.